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El contacto físico favorece la conexión neuronal. El abrazo también ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y transmiten calma

Los niños llegan a este mundo desnudos y necesitados de calor, emociones y, ante todo, unas raíces desde las cuales crecer. Los abrazos ayudan al buen crecimiento emocional y físico de los más pequeños.

Los abrazos son una  necesidad básica de aportar seguridad y reconocimiento al niño.

Los niño seguros que se siente reconocidos y valorado a través del afecto de los abrazos, de las caricias y las palabras positivas, obtiene el aliento necesario para abrirse paso por el mundo con una mejor autoestima.

Es importancia del contacto físico en la crianza del niño para desarrollar emociones positivas en el y en la relación que tiene con los demás.  Puesto que el no recibir caraicias , abrazos , palabras positivas frecuentemente, afectan el  desarrollo  saludable de las personas y a futuro en algunas niños se manifiesta en bloqueos emocionales para relacionarse afectivamente con los otros.

  • Cuando el niño solicita afecto del adulto por medio del llanto, el asilamiento las conductas agresivas como manifestación para llamar la atención y el adulto no respondemos adecuadamente a ello  o de forma afectuosa se seguirán manifestando. Estos sentimientos generan estrés en el cerebro del pequeño.
  • Un niño que no es abrazada, a la que no se le ofrecen refuerzos positivos constantes, desarrolla un sistema inmunológico más débil. Además, sus estructuras cerebrales estarán marcadas por la ansiedad y la desprotección.
  • El contacto físico son estímulos sensoriales que favorecen la conexión neuronal. Cuantas más caricias, más abrazos y más palabras, daremos paso a un mayor tejido neuronal y unas estructuras cerebrales que se desarrollan más rápido.

De ahí la importancia ofrecer todo el contacto físico que te sea posible en esos primeros años de vida de tu hijo, alumno, o familiar. La unión que estableces con ellos va más allá de la piel, es la magia de unos sentidos que edifican puentes para que el niño, el día de mañana, se sienta más seguro, más feliz.

Las caricias y los abrazos son gestos terapéuticos cargados de significado. Lo que se sucede en nuestro cerebro con esa unión de la piel y el alma genera cambios muy interesantes que debemos tener en cuenta.

Los abrazos relajan: Cuando abrazan con intensidad nuestro cerebro segrega oxitocina. Esta hormona regula los estados de tristeza, tiene un efecto calmante en los niños y adultos y aumenta nuestras defensas naturales.

No es necesario que un niño llore, o este irritado, para que lo abracemos y se calme. Cualquier momento es bueno, el intervenir con abrazos conductas agresivas van ayudar a que el niño las disminuye y busque otra manera de solucionar sus problemas.

Los abrazos tiene más poder si vienen de parte de personas significativas: Ahora bien, todos sabemos que cuando los niños se hacen mayores ya les molesta un poco este tipo de gestos. Reclaman independencia y ven estas muestras de afecto como algo reservado a la infancia.

  • Aunque los eviten, en su interior los siguen agradeciendo. Les demostramos que los queremos, que les damos valor como persona y los reconocemos como parte importante de nosotros mismos. De nuestra familia.
  • Algo que debemos tener en cuenta es que un abrazo tiene más poder si nos lo ofrece alguien a quien amamos. Un niño agradecerá un abrazo de su maestra, pero los padres ofrecen mayor calma, mayor emoción.
  • Una forma en que nuestros niños van a integrar el buen hábito de dar abrazos, es que los vean día a día en casa. Deben ser algo normal y cotidiano.

Abrazos para disuadir miedos

Vivir un mal día, tener una pesadilla, mostrar inseguridad, temor, tener dudas, tener frio, sentir inquietud… Cualquiera de estas dimensiones puede ser aliviada y apagada con los abrazos.

  • El desarrollo emocional de un niño suele atravesar muchas de estas situaciones. En ocasiones, nosotros no nos damos cuenta de que han tenido un mal día en el colegio, de que los celos por sus hermanos les aboca a pensar cosas erróneas.
  • Por ello, en ocasiones, el poder de un abrazo es superior a una palabra. No dudes en abrazarlos cuando lo necesiten o cuando veas que se apagan sus sonrisas. Al instante notarás cómo cambia su expresión, y cómo se desaparecen esas sombras momentáneas que todos tenemos.

Tomado de http://mejorconsalud.com/los-ninos-necesitan-tus-abrazos-sentirse-parte-del-mundo/